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que se desenvuelve desde la mente y te atrapa en ella, que te aparta de ti, de tu ser, de tu esencia y de tu conciencia.

–Tienes razón, a veces ni yo misma me reconozco, me cuesta salir del negativismo.

–La energía oscura se hace más fuerte cuanto más tiempo pasas con pensamientos negativos, alimentándose de la energía que liberan tus emociones densas. Eres un ser que, cuando estás positiva, emanas una luz muy pura, tienes una esencia angelical, pero el entorno familiar y tu situación actual están apagando tu luz y te han apartado de tu camino. Los seres de luz como tú, que son un poco débiles son manjares deseados para la energía oscura.

Sus ojos se humedecieron, ella sabía bien de lo que le estaba hablando.

–Concéntrate en mí.

Me concentré yo también y desde el corazón, con suaves y dulces palabras acompañadas del movimiento lento de mis manos, le transmití mi presencia para llevarla al presente.

Pude sentir como su interior, poco a poco, se iba liberando de aquella expresión de trastorno y observé como la luz regresaba a la expresión de sus ojos.

– ¿Me sientes? ¿Sientes mi presencia? –pregunté.

–Sí, la siento –exclamó.

Podía sentir como la energía luchaba dentro de ella a través de su mente, bombardeándola con palabras de inseguridad. “¡No lo conseguirás! ¡Lo tuyo es crónico! ¡Demasiado tarde!”

Veía en sus ojos el ir y venir de su presencia luchando con la mente que no la dejaba liberarse.

Pero algo dentro de mí me guió y unas palabras precisas y sincronizadas en la presencia, pararon la mente de María. “¡No la escuches! ¡Siente! Estas muy cerca. ¡Entra! Esta presencia es una puerta abierta, no te quedes fuera, entra en ella.”

Podía verla luchando por liberarse de su mente, pero esta no le dejaba atravesar la puerta.

– ¡Estate muy atenta! Voy a enviarte la energía de mi corazón para que puedas sentirla. La energía del corazón, lo cura todo. El amor es la energía del elemento más sutil del Universo que todo lo penetra y lo regenera. El amor es la energía que sostiene el Universo.

Mis palabras dejaron en la total presencia a María que en pocos momentos comenzó a sentir la energía amorosa que le enviaba.

– ¿La sientes? –le pregunté.

–Sí, es genial, puedo sentir como estimula mi corazón.

Esta maravillosa energía amorosa  había llevado al presente y al corazón y por fin había atravesado totalmente el umbral, y aunque la puerta seguía abierta detrás de ella, por el momento estaba dentro. Sin perder un segundo, seguí en mi propósito.

–Saboréala y, después de que la sientas en tu corazón, expándela para que llegue hasta mí.

Entre nosotros había un gran amistad que facilitaba el amor que sentíamos. Su energía cuando estaba en la luz, era angelical y mi corazón resonaba fácilmente con ella.

En pocos minutos, el flujo y reflujo del amor que generaban nuestros corazones era tan intenso que llenaba la estancia y se podía sentir, ver y oler.

Ella me miraba con ojos perplejos, preguntándose “¿Qué me está pasando?”. Me di cuenta y le expliqué, sin dejar de estar presente ni de intercambiar energía amorosa.

–Este es el lenguaje del corazón, capaz de conectarse entre las personas, y de distinta forma y con otra frecuencia, con los animales, las plantas y las cosas, sin necesidad de hablar.

Le pregunté nuevamente:

– ¿Cómo te sientes ahora?

– ¡Maravillosamente bien! –respondió.

Estaba entusiasmada, era una experiencia nueva y extasiante, tanto para ella como para mí.

Después de una media hora de trabajo, entre intercambiar energía del corazón, respirar y relajarnos unos pequeños instantes, cada vez que volvíamos a enviarnos energía nuestro corazón se abría más, haciéndome sentir un amor tan puro y tan fuerte que, sin darme cuenta una agradable sensación de pequeños pero seguidos espasmos de placer me invadió, pequeños orgasmos en el corazón que aumentaban sin parar me llevaron a decirle a María.

– ¡Dios mío esto es maravilloso! Nunca hubiese imaginado que mi corazón podría sentir un amor de amistad tan puro y además controlado.

Tenía la sensación de que en cualquier momento mi corazón se abriría de par en par y un chorro de energía amorosa brotaría como un torrente desenfrenado.

No tuve tiempo de pensar nada cuando lo temido y esperado sucedió. El corazón se me expandió explosivamente, tanto que no cabía en

Novela autobiográfica.
462 páginas.
ISBN: 978-84-614-8278-8
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